sábado, 10 de octubre de 2015

MIS RAZONES PARA PORTEAR Y ASESORAR SOBRE PORTEO.


Llevo varias semanas dándole vueltas al tema de escribir un post sobre porteo, no me he decidido hasta ahora y para cerrar la Semana Internacional de la Crianza en Brazosvoy a contaros porque Garbancita ha sido una niña porteada desde su nacimiento hasta el día de hoy y porqué he integrado el porteo ergónomico como parte de mi trabajo en  el ámbito de Acompañamiento, Asesoramiento y Orientación Psicopedagógica a la Familia

Conocí el porteo ergonómico gracias a mi gran amiga y compañera María de Centro Adín, cuando me formé en Atención Temprana con ella y con mi otra gran amiga, Paula. Gracias a ellas el Porteo y la Atención Temprana entraron en mi vida a la vez, y la cambiaron para siempre.

Desde el momento en que ví a María portear a su hija mientras nos daba la formación, algo en mí se transformó. Tuve la oportunidad de conocer la importancia del respeto a la individualidad del niño, a su ritmo propio, y comencé a tomar conciencia de porque todos los bebés y niños necesitaban de contacto físico y presencia emocional de sus padres para desarrollarse de forma optima.

Como os digo, el Porteo y la Atención Temprana llegaron a mi en una etapa vital de cambios personales y profesionales, tanto que al poco tiempo de empezar la formación me quedé embarazada, hecho que fomentó aun más mis ganas de experimentar y aprender sobre los portabebés, sobre la fisiología del bebé, sobre sus necesidades físicas y emocionales y sobre la importancia de la presencia del adulto, de su papel de acompañante en el proceso educativo del niño.

Durante el tiempo que estuve embarazada aproveché para seguir investigando (y aún sigo haciéndolo) sobre los beneficios del porteo, del piel con piel, de las maneras de crear un vínculo emocional con el bebé tras el nacimiento pero también durante la etapa prenatal. Y me dediqué a disfrutar de diferentes experiencias que me permitieron estar muy conectada a mi niña, durante toda la gestación.

(foto obtenida en pixabay)

Si ya antes del nacimiento de Garbancita el porteo estaba tan presente en mi vida, cuando nació (tras un parto complicado que en otro post te contaré…), tuve claro desde el primer momento, que el porteo ergonómico sería nuestra realidad del día a día.

Ya que la Bienvenida que pudimos darle a nuestra hija no fue la que deseábamos para ella, nos concentramos en que los días posteriores a nuestro reencuentro pudiera regalarle mi presencia el 100% del tiempo. 

Necesitaba tenerla pegada y que siguiera oyendo mi corazón como cuando estaba dentro, buscaba que se sintiera segura y tranquila, que se acostumbrara a mi, a mi olor, a mi cuerpo, y que el establecimiento de la lactancia materna (que también fue difícil) fuera nuestra meta a conseguir. El porteo nos ayudó en todo ello.  

Así que María me ofreció su fular elástico y me enseñó a anudarlo. Además, asistí a talleres de porteo para conocer cuáles eran los portabebés que existían y posteriormente, me hice con una mochila ergonómica, que hemos utilizado en innumerables ocasiones, digo, hemos porque Garbancita ha sido porteada por mi, pero también por Papá, por la abuela, por los tíos…

Tengo la sensación de que gracias el porteo, Garbancita y yo pudimos recuperar esos primeros momentos en que no pudimos hacer piel con piel (aunque sí lo hizo con Papá), y a pesar de esa separación al nacer, hemos logrado tener un vínculo muy especial e intenso, ya que el portabebé me ha permitido dar respuesta en sus necesidades prontamente durante todo el tiempo.                       (foto obtenida en pixabay)

Creo que es tan importante difundir la necesidad de contacto de los bebés y los beneficios del porteo ergonómico, que lo he integrado en mi trabajo diario, pasando a ser uno de los servicios que ofrezco dentro Educación y Crianza Emocional.

Para ello, me parecía importante formarme y lo hice en Porteame, donde Alba me descubrió las claves para asesorar correctamente sobre porteo seguro y ergonómico a las familias que buscan una forma de criar desde la presencia y la consciencia, desde la atención a las necesidades de bebé (contacto constante, alimento a demanda, movimiento, seguridad…), desde la idea de poder dar un continuum a la experiencia del bebé en el vientre materno y poder crear ese vínculo emocional tan importante para el desarrollo del Apego Seguro.

Para mi asesorar sobre porteo es unir arte y ciencia, no es solo saber hacer nudos, es un proceso integrador y global, que beneficie el desarrollo infantil y la salud del niño y del adulto.


Desde mi experiencia personal, pero también desde el ámbito profesional creo que el porteo ergonómico es un medio que permite dar respuesta de forma óptima a las necesidades físicas y emocionales del bebé, fomentando que este tenga un desarrollo global sano.

En cada asesoramiento o taller que ofrezco, integro el contenido en relación al porteo con aspectos psicopedagógicos y de atención temprana. 





Trato de que las familias comprendan las características y necesidades de los bebés y lo que el bebé espera de ellos, que entiendan la función del llanto como la manera de comunicarse del bebé y la necesidad de darle una respuesta prontamente, la importancia del piel con piel, como es el neurodesarrollo infantil y aspectos sobre neuroeducación en la primera infancia.

Les hablo sobre los factores a tener en cuenta en el porteo ergonómico y seguro, pero sobretodo desarrollo mi escucha activa y abro bien los oídos para comprender sus razones para portear, sus expectativas y sus necesidades familiares y en función de ello, ofrecerles las mejores alternativas sobre los portabebés y que ellos decidan.

Como ves mis razones para portear y asesorar sobre porteo son muchas, pero sobretodo una fundamental:

El porteo me permite ofrecer a mi hija el contacto físico y emocional que necesita, mi presencia consciente para lograr un buen desarrollo global y la posibilidad de que conozca el mundo desde la confianza y el amor, para que sienta que ella es importante, que es atendida en sus necesidades y es tenida en cuenta en cada cosa que hacemos en el día a día. Me permite ejercer mi rol de acompañante en su proceso vital respetando sus ritmos, papel que desde la Pedagogía y desde la Atención Temprana fomento con las familias con las que trabajo.


¿Quieres conocer un poco más sobre el porteo ergonómico?
No dudes en ponerte en contacto conmigo si necesitas saber algo más sobre porteo ergonómico o sobre cualquier otra cuestión relacionada con la Maternidad, la Crianza o la Educación.

Además, te invito… El próximo día 14 desarrollo un Taller de Porteo y Contacto Emocional en Albizia Coaching un nuevo espacio de Atención de Atención Integral a la Familia y a los Profesionales en el que voy a estar presente desarrollando las Áreas de Acompañamiento a la Ma(Pa)ternidad Consciente, Acompañamiento en el Espacio de Juego y Estimulación Infantil y en el Programa de Escuela de Familia entre otras cosas…




Un Abrazo.

Ana Belén León.
Pedagoga especializada en Educación y Crianza Emocional
Y Asesora de Porteo.





miércoles, 16 de septiembre de 2015


CUANDO LLEGA TU MAMAMORFOSIS.

" Cuando tu bebé nace, incluso desde el momento en que eres consciente de que estás embarazada, tú cambias, abandonas tu anterior versión para ser una nueva y eso a veces te confunde, te angustia, te extraña…, pero siempre, si tu quieres, si abres tu ser y dejas entrar la Maternidad en ti con toda su grandeza, siempre creces y aprendes, sobretodo aprendes."

Cuando te quedas embarazada todo un mundo de emociones y vivencias te sobrevienen,  la alegría te invade y sueñas con cómo será tener a tu bebé en brazos, que cosas vas a hacer con él, qué le vas a comprar…

Pero no te paras a pensar en que cuando tu bebé nazca tu vas a dejar de ser TU, sí sí, así es… eso nadie te lo dice… te dice que tu vida va a cambiar pero desde un punto de vista superfluo… que no vas a poder salir como antes, que no vas a poder viajar como antes, que no vas a dormir como antes, que no vas a…, pero no te hablan de la realidad.

Cuando tu bebé nace, incluso desde el momento en que eres consciente de que estás embarazada, tú cambias, abandonas tu anterior versión para ser una nueva y eso a veces te confunde, te angustia, te extraña…, pero siempre, si tu quieres, si abres tu ser y dejas entrar la Maternidad en ti con toda su grandeza, siempre creces y aprendes, sobretodo aprendes.

"Y dejas atrás el caparazón que te protegía, te desnudas y abres los brazos como si fueran alas y te lanzas al vacío, te sumerges en tus miedos y tus emociones para comprenderte, para conocerte, para ser consciente de ellas, para SER MADRE, y te sientes llena, viva y plena, con ganas de seguir caminando de la mano de tu hij@, y además buscas una tribu..."

Aprendes que estás aquí para y por ese pequeño ser que ha salido de ti, creces porque sabes que eres todo lo que tiene y tienes que darle todo, con todo no me refiero a lo material, sino todo lo que hay en ti, tienes que darte toda tu

Y dejas atrás el caparazón que te protegía, te desnudas y abres los brazos como si fueran alas y te lanzas al vacío, te sumerges en tus miedos y tus emociones para comprenderte, para conocerte, para ser consciente de ellas, para SER MADRE, y te sientes llena, viva y plena, con ganas de seguir caminando de la mano de tu hij@, y además buscas una tribu con la que compartir esas vivencias, esa intensidad de tu experiencia, esas emociones… y entonces es cuando ha llegado tu MAMAMORFOSIS.

Así te presento el libro MAMAMORFOSIS. Las 200 Caras de la Luna, en el que yo he participado y donde se exponen los testimonios de 200 madres conscientes que, de forma altruista, hemos colaborado con el proyecto de Aguamarina del blog De mi Casa al Mundo.




Gracias, desde aquí, Aguamarina, por elegir mi relato para ayudar y orientar a otras madres en la vivencia de la maternidad. Ha sido para mí un privilegio y un placer poder ser parte de esta obra, que podrá alentar y guiar a muchas madres del mundo que necesiten orientación en la apasionante tarea de Ser Madre Consciente.

Este es el Booktrailer que se ha realizado con algunas de las mamás (papás y bebés) participantes en el libro. Es magnífico¡


El libro ha sido amadrinado por varias mujeres, personas importantes en el mundo de la maternidad, de la educación, de la crianza, de los medios de comunicación, del deporte… Es una maravilla leer las dedicatorias de cada una de ellas.


Aquí os dejo el enlace de MAMAMORFOSIS para que lo podáis descargar de forma GRATUITA¡ Que lo disfrutéis¡


Para poner broche final al acontecimiento, también os comparto la BSO del libro, una canción "Algo en mí está cambiando", compuesta por Pepet i Marieta, con un precioso videoclip con imágenes del día a día de l@s protagonistas del libro, mamás, papás y niñ@s¡ Todo un regalo¡


Y por último, mi regalo para vosotr@s, un trocito de mi aportación al libro. 

Un abrazo.



"Tengo claro que mi papel como madre es ser acompañante del proceso de desarrollo de mi hija, respeto su ritmo propio en cada aspecto de su crecimiento. Creo firmemente en que los niños son un espejo de sus padres y por ello, como quiero que ella aprenda a ser respetuosa, paciente, empática la doy respeto, paciencia, empatía..., porque solo cuando un niño experimenta algo será capaz de aprenderlo y desarrollarlo posteriormente" .

MAMAMORFOSIS. Las 200 Caras de la Luna.


Ana. Mamá de Garbancita.



martes, 1 de septiembre de 2015

La  necesidad de desconectar para volver a  conectar con energía.

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí la última entrada en el blog, te pido disculpas pero he estado dedicada a Garbancita, ya que su necesidad era que estuviera el mayor tiempo posible con ella, y así lo he hecho, priorizando su bienestar emocional. Es importante ser conscientes de las necesidades de nuestr@s pequeñ@s y dejar a un lado aquellos aspectos que pueden ser aplazados.

Hoy vengo a contarte lo que ha supuesto el verano para mí y como he vuelto a la rutina. Hoy es 1 de septiembre, esta fecha significa mucho para muchas personas, la mayoría hemos vuelto hace días de vacaciones, otr@s lo están haciendo en este momento y algún@s se han incorporado hoy mismo a trabajar…  


Para tod@s l@s que hemos terminado las vacaciones, el final de agosto y la llegada de septiembre conlleva una vuelta a la rutina, a los “quéhaceres”, al día a día… esto a veces supone que tengamos sentimientos encontrados, alegría por poder contar dónde hemos estado, tristeza o angustia por tener que volver a establecer horarios… incluso “la vuelta al cole” de l@s peques se convierte en una ardua tarea para muchas familias.

Para poder desarrollar el mes de septiembre con positividad creo que es importante que durante tus vacaciones hayas hecho un duro trabajo, DES-CO-NEC-TAR¡

Sí, sí… desconectar emocionalmente de aquellos aspectos de la rutina que te ofrecen sentimientos negativos, de las emociones tóxicas que te producen rechazo a algunas cosas que están presentes en tu vida sin más remedio. Madrugar para ir a trabajar, pegarte la carrera para no llegar tarde, dejar a l@s niñ@s en el cole sin despedirte con tranquilidad, ver la cara de tu jefe…

"...he tratado de agradecer cada minuto de disfrute en la playa, con la familia, con los amigos… para generar emociones muy positivas y así, poder llevármelas conmigo y hacerlas mías todo el tiempo"

Por eso, yo he realizado un ejercicio estas vacaciones, he tratado de desconectar de esos aspectos y he tratado de agradecer cada minuto de disfrute en la playa, con la familia, con los amigos… para generar emociones muy positivas y así, poder llevármelas conmigo y hacerlas mías todo el tiempo, incluso en los peores momentos donde el estrés, el cansancio o la tristeza se asienten en mí.

Son recuerdos que quedan marcados y que no pasan sin dejar rastro en mí, sino todo lo contrario. Imaginé que mi cabeza era una cámara fotográfica y traté de captar esos momentos que son únicos, la cara de Garbancita al ver el mar, sus risas al saltar cada ola, el olor del café de un relajado desayuno en familia… y con ello, retraté la emoción que me hacía sentir en cada instante y dí las gracias por poder disfrutar de cada uno de ellos.

"...en cada instante que siento cansancio o estrés, accedo a mi “álbum particular de vacaciones” y rescato uno de esos instantes, me ayuda a relajarme y me hace sentir mucho mejor."

Puede que te parezca una tontería pero hoy, después de varios días de vuelta a la rutina y al trabajo, (también es verdad que mi trabajo me encanta y eso ayuda mucho) puedo decirte que, a pesar de que Garbancita y yo no estamos en nuestro mejor momento de sueño nocturno y que las muelas acechan feroces para salirle y lo está pasando fatal, en cada instante que siento cansancio o estrés, accedo a mi “álbum particular de vacaciones” y rescato uno de esos instantes, me ayuda a relajarme y me hace sentir mucho mejor.

Sin duda, descansar y desconectar en vacaciones es fundamental, pero tener la iniciativa de volver a nuestro día a día con emociones renovadas y llen@s de energía nos aportará recursos muy útiles para disfrutar de nuestro día a día.

tú, ¿qué haces para volver a la rutina de forma positiva? Cuéntame…

Un abrazo¡ Ana.





lunes, 22 de junio de 2015

La autoridad de la bata blanca.


Desde hace un tiempo, vengo notando que a veces cuando acudimos al médico (dígase pediatra, enfermer@ de pediatría, etc…) hay una característica común en algún@s de ell@s. La verdad es que, en general, tenemos suerte pero, a veces como en todos los ámbitos de esta vida, podemos encontrar profesionales buenos y otros no tan buenos.

No hago este post con intención de meterme con ningún colectivo ni criticar a nadie, pero necesito expresar esto porque me preocupa, no por mí, que ya tengo yo manejo en el tema, sino por otras mamás o papás que pueden estar sufriéndolo y no creen que puedan hacer nada.  

Como os decía, a veces que nos ha tocado acudir al/la pediatra de urgencias porque no hay cita con la pediatra que tenemos asignada (que por suerte, es una pediatra maja, joven y abierta a dialogar siempre contigo y a escucharte) o tenemos revisión en enfermería con Garbancita, he notado que, cuando explico lo que le pasa, o lo que me preocupa, o comento como es su ritmo natural de desarrollo, o expreso como creo que ella se siente y lo que yo percibo que le ocurre…, cuando yo, como mamá expreso todo esto, desde la otra parte en cierto sentido, se me niega.

Un ejemplo claro que nos supuso poner una reclamación a la pediatra que nos atendió en una ocasión que fuimos de urgencias. Garbancita apenas tenía 1 año y tenía fiebre bastante alta (39.5), ya en la sala de espera veíamos salir a los papás de otr@s niñ@s realizando comentarios un poco extraños, “pero de donde han sacado a esta tía…” “esta no tiene ni idea…”, cuando nos toco pasar a nosotros lo entendimos.

Era una señora mayor que se expresaba de forma brusca y poco amable, yo no espero que conmigo sean excesivamente agradables, pero cuando se trata de atender a niñ@s con algún tipo de dolencia o enfermedad, sí creo que es imprescindible que el profesional muestre un poco de sensibilidad. Ya desde el principio empezó a hacer comentarios sin mucho sentido, que si hay que dar más cariño a los niños, que si es que como están los niños de hoy… Papá de Garbancita y yo, nos mirábamos sin entender muy bien lo que decía…

Garbancita lloraba a todo llorar, se encontraba muy mal, tenía fiebre que no bajaba con nada y yo la verdad, estaba un poco angustiada y esperaba un poco de aliento, alguien que me diera tranquilidad, pero no, lo que encontré fue todo lo contrario.

…”de repente, sin venir a cuento, esta señora mientras trataba de auscultarla por la espalda, la pegó un chillido diciéndola “pero cállate ya, que no oigo…¡¡¡¡”


Cuando la pediatra fue a auscultarla, Garbancita seguía llorando, yo trataba de calmarla, abrazándola, colocándomela al pecho, susurrándole palabras de tranquilidad, pero a la pobrecilla nada le servía, pasó un rato y poco a poco iba tranquilizándose pero le costaba, de repente, sin venir a cuento, esta señora mientras trataba de auscultarla por la espalda, la pegó un chillido diciéndola “pero cállate ya, que no oigo…¡¡¡¡”, Garbancita se asustó tanto por ese grito que lloró aún más y vomitó sobre mi hombro. Podéis imaginar mi sentimiento, de rabia, angustia, cabreo, frustración…



Aparté a la niña de esa pediatra, y le pedí a Papá de Garbancita que saliera de la consulta y tratara de tranquilizarla, pues yo iba a hablar seriamente con aquella pediatra que no sabía tratar niñ@s. 

Le dije con toda la calma que conseguí tener, que no creía que fueran maneras de tratar a un bebé y ella contestó “es que los padres tienen que ponerles normas…” "yo soy médico y hago lo que tengo que hacer..." Imaginaos mi cara y lo que se me removió por dentro… con toda la tranquilidad que pude, le expliqué que a l@s niñ@s no es necesario gritarles, que necesitan respeto como cualquiera de nosotr@s y que si queremos conseguir algo de ell@s es mucho más fácil si se les trata con cariño.

“¿Y tú que sabes de cómo hay que tratar a l@s niñ@s…?”


Mientras yo le hablaba de esto ella, escribía en el ordenador mirando la pantalla y sin mirarme a mi me dijo, pero... “¿Y tú que sabes de cómo hay que tratar a l@s niñ@s…?”

Entonces, muy a mi pesar, porque os prometo que jamás había utilizado mi titulación para alardear ni presumir de nada, me parece que es igual de digna que la de barrender@ o abogad@…, pero es que como esto de la educación y la infancia es tan vocacional, me salió desde muy dentro y le dije “pues porque soy madre pero también pedagoga especializada en atención temprana…” la señora paró de escribir, levantó la cabeza de la pantalla y empezó a justificarse con términos médicos y personales que no tenían sentido.

Que si tenía que escuchar el “roncus”  para descartar no se qué… que si es que trataba a niños de 8 años que se portaban fatal, que si en la carrera no les daban formación para tratar a los niños…

En resumen, creo que para esta señora no valía con que yo fuera madre, ella creía que era mejor que yo por su condición de médico, solo cuando le dije a lo que me dedicaba creyó que yo estaba a su altura. Increíble, ¿verdad?

Le expliqué que todo eso eran excusas y que me parecía muy mal que solamente cuando yo le había dicho que era pedagoga había reaccionado, que la opinión de cualquier madre (o padre) sobre como tratar a l@s niñ@s, o en concreto a su hij@, es tan válida que la mía, tenga los estudios que tenga y se dedique a lo que se dedique, porque ser madre es un plus, de forma instintiva sabes lo que le pasa a tu niñ@, lo que le gusta y lo que no… y que el respeto es imprescindible para tod@s.

“¿Cree usted que es más que l@s demás y que puede tratarl@s mal por llevar bata blanca…?”


Finalicé mi conversación ofreciéndole una reflexión ¿cree usted que es más que l@s demás y que puede tratarl@s mal por llevar bata blanca…? 

Acto seguido le comuniqué que iba a recibir una reclamación.

Ya digo que esto fue un hecho puntual, que en general cuando acudimos a nuestra pediatra o nos atiende cualquier otro no solemos tener queja, al contrario es una maravilla saber que tenemos tan buenos profesionales en la sanidad pública.



 Pero me parece tan importante haceros llegar esta información… 

NUNCA dejéis que traten mal a vuestr@s hij@s, aunque no seáis profesionales de la educación, sois madres y padres, los que mejor conocen a su peque y deben protegerle, y nadie puede abusar de su puesto y aprovecharse de su posición. Si sufrís alguna situación como esta, desde el respeto y la educación hacerle saber a esa persona que l@s niñ@s necesitan respeto, paciencia y amor, y usar el sistema de reclamaciones y atención al paciente si lo consideráis necesario.

Después de unas semanas de este episodio, recibí una carta de la directora del centro de salud, pidiéndome disculpas. 

Otro día os cuento algo menos “heavy” pero curioso, como pediatras y enfermeras de pediatría creen que l@s niñ@s a veces mienten cuando dicen que les duele algo... fue un comentario que que me llevó a pensar en: ¿cómo conciben la infancia los profesionales que trabajan con ella?... 

Un abrazo. Ana.





miércoles, 3 de junio de 2015

“Mamá siento mariposas en el estómago…” 
La importancia de la educación emocional en el desarrollo infantil.


Hola¡ Vuelvo para hablaros de un interesante tema sobre el que cada vez mas familias me preguntan y sobre el que yo trabajo cada vez más, la importancia de la educación emocional en el desarrollo infantil, pero también en el desarrollo global de la persona. 

Atender a nuestras emociones es algo que, poco a poco y con cada vez menos reticencias, algunos adultos vamos asumiendo como un elemento fundamental para nuestro bienestar físico y psicosocial. Reconocer nuestras emociones, gestionarlas y ofrecer una respuesta emocional adecuada a cada situación, es un reto importante que los adultos nos podemos proponer como meta personal.

A diario sentimos una infinidad de emociones que se plasman en sentimientos, conductas, pensamientos… que nos ofrecen gran cantidad de experiencias y vivencias, que nos permiten conocernos mejor y aprender de cada situación, o por el contrario, nos hacen sentir desbardados y abrumados por no poder gestionar todo eso de forma positiva.

Cuando hablamos de sentir, entender, controlar y modificar nuestros propios sentimientos y los de los demás, hablamos de Inteligencia Emocional. Un concepto que desde hace un tiempo tiene auge, gracias al psicólogo y periodista Daniel Goleman, pero sobre el que hay que profundizar para que no se quede en un mero término o una simple moda.


Dentro de este término que es la Inteligencia Emocional hay 5 habilidades prácticas a desarrollar, que se dividen en dos áreas, el área Intrapersonal (lo que corresponde a lo interno de la persona) y el área Interpersonal (lo que tiene que ver con las relaciones sociales)

En el área Intrapersonal se encuentran las habilidad de autoconciencia de nuestras emociones, el control emocional y la capacidad de motivarse y motivar a los demás.

En el área Interpersonal tenemos la empatía (o capacidad de ponerse en el lugar del otro, entendiendo la situación desde su perspectiva) y las habilidades sociales (una habilidad básica para el desarrollo de relaciones interpersonales positivas) Desarrollar estas cinco habilidades requiere de trabajo personal y esfuerzo, y como vemos, son habilidades básicas y fundamentales para nuestra vida.

Por tanto si hasta ahora no te habías planteado la importancia de estos aspectos y ahora además, eres madre o padre, puede que sea el momento de comenzar a pensar sobre ello y sobretodo, de empezar a tomar conciencia de la importancia de ayudar a tu peque a reconocer y gestionar emociones, pues solo de esa manera, su desarrollo alcanzará un nivel óptimo.

“A un niño pequeño podemos, y debemos, enseñarle a reconocer sus emociones. Cuando está enfadado le explicamos que está enfadado, por qué lo está y qué puede hacer para volverse a sentir bien. Lo mismo cuando está nervioso, estresado, triste, etc. Parte de la inteligencia emocional es reconocer las propias emociones, y en eso los padres pueden hacer mucho trabajo.” Rosa Jové. Ni Rabietas ni Conflictos.

 Entre los 0 a 6 años es cuando l@s niñ@s desarrollan sus habilidades sociales y su autoestima, desarrollando así las dos áreas fundamentales de la Inteligencia Emocional de las que ya hemos hablado, la Inteligencia Interpersonal e Intrapersonal.

En este periodo l@s niñ@s aprenden a través de la información que recogen a nivel sensorial, es decir, por sus órganos sensoriales (vista, oído, tacto…) Por tanto, un niño querido, acariciado, abrazado… será un niño consciente de sus emociones, que sentirá seguridad de su entorno y tendrá confianza en sí mismo.



Entre los 0 y los 2 años es cuando mayor plasticidad cerebral hay, es decir, cuando mayor posibilidad de desarrollar redes neuronales existe. Si logramos ofrecer al niñ@ un entorno lleno de estímulos concretos que le lleven a experimentar emociones positivas, donde tenga libertad para explorar, experimentar y expresarse…, donde el adulto sea un acompañante que respete el ritmo individual del niñ@…, y que ofrezca la posibilidad de reconocer y dar valor a cada emoción que siente, sin coartar sin limitar ninguna, cuidando el vocabulario…, eliminando de nuestras expresiones como  “no llores…” “no te enfades…”, algo que los adultos solemos hacer a menudo y que, sin embargo, son expresiones emocionalmente sanas y, por ello es necesario aprender a vivirlas y gestionarlas.

“Mamá, siento mariposas en el estómago cuando tengo que hablar en clase…” “Papá, siento mucho calor en las orejas cuando mi hermano me pega y tengo muchas ganas de golpearle yo…”, que l@s niñ@s sean capaz de expresar sus sentimientos y sensaciones, así como que logren controlar y gestionar sus conductas al respecto, les ayudará a tener un desarrollo óptimo, a aprender a relacionarse de forma positiva con los demás, además de favorecer las relaciones familiares.

Por tanto, el periodo de educación infantil es el más idóneo para educar en emociones, aunque también a partir de los siete años es un buen momento, pues los niños suelen haber superado sus momentos más críticos (rabietas, dificultad con el lenguaje para expresarse, ansiedad por la separación, bipedestación…) a partir  de esta edad l@s niñ@s tienen un mayor nivel lingüístico, tanto a nivel de expresión como de comprensión, una gran capacidad de creatividad y de imaginación y por tanto, mayor posibilidad de explorar las emociones y de integrarlas en su registro psicoemocional.
Un niño consciente de sus emociones será un adulto emocionalmente sano, y así lo explica Rosa Jové en su libro “Ni Rabietas ni Conflictos”:

Es por eso que un bebé que recibe amor tiene más probabilidades de ser feliz en su etapa adulta. Antes de los 2-3 años deberíamos propiciar que las emociones que se graban en los cerebros de nuestros bebés sean las de seguridad, autoestima y amor.”

Existen muchos recursos para poder educarnos y educar en emociones a los más pequeños, libros y cuentos que ayudan a reconocer las emociones, juegos que nos permiten identificar la emoción que siento en este momento o lo que puede estar sintiendo otra persona en una circunstancia determinada…, y profesionales como yo, que dentro de mis servicios  está la orientación, acompañamiento y tratamiento psicopedagógico a nivel emocional para las familias, donde trabajamos para que la dinámica familiar sea más positiva y cada miembro logre desarrollar esas habilidades emocionales.

¿ Y tú, qué haces para educarte y educar en emociones a tu(s) peque(s)? cuéntame…

Ya sabes que aquí  estoy para lo que necesites¡

¡¡¡Además te voy a contar una novedad!!! 

Próximamente voy a hablar sobre La Importancia de la Educación Emocional en el Desarrollo Infantil  en un gran evento que se va a celebrar en Madrid...

FESTIVAL AMORDISCOS

Aquí te dejo la info para que no te lo pierdas¡



Un abrazo. Ana.